jueves, 2 de diciembre de 2010

De la euforia al tormento en 24 horas.
Soy la misma persona un viernes que un lunes, aunque no te lo creas.
Dudo de todo. Fatalizo las situaciones.
Vivo y siento las cosas con una intensidad que podría mover montañas. No conozco el término medio.
Llevo las emociones a los extremos, puedo amar hasta volverme loca o sentir total y absoluta indiferencia

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